[Antes del colofón]
TARDE DE AGOSTOde la calle del Gobernador
-que no gobierna nada-
a la plaza de Atocha
-gloria al emperador don Carlos V-
sólo
calor
un mendigo
y moscas
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
TARDE DE AGOSTOde la calle del Gobernador
-que no gobierna nada-
a la plaza de Atocha
-gloria al emperador don Carlos V-
sólo
calor
un mendigo
y moscas
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
LÍNEA CINCO¡cómo aprietan estos zapatos!
arriba y abajo
negros con adornos dorados
de largo tacón y puntera aguda
-un arma-y el bolso y los pendientes y la máscara
arriba y abajo
al compás del pensamiento:
cuánta noche por delante
(por detrás sí
pero cobro el doble)¡cómo aprietan estos zapatos!
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
LÍNEA TRESun hombre
rebeca roja de lana
sintética
arroja un cigarrillo
encendido
incendiado
y axhala
mientras toma asiento
el humo azul en arosel metro arranca y crujen
-sinfonía de hojas secas-
las cervicales del alma
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
LÍNEA UNOen el metropolitano
nadie mira a los ojos del otroy un Zabala
dejó para la posteridad
su nombre
sobre la pintura roja de las puertas¡ábrete Zabala!
ésta es mi playa
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
GLORIETA DE ATOCHAEn la terraza de "El Brillante"
un día nublado de septiembrela arquitectura interior de un pollo
migajas
gorriones pardos
cerveza aguada y un hombre
-todo arrugas-
recién llegadoglorieta de Atocha
estación central
largo recorrido
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
CUIDADO CON EL PERROUn animal que ladra como un perro
me espera cada tarde dormitando
a la sombra indecisa de la cercaal lado de un cartel que advierte en negro
y generoso tipo que en la casa
excusan recibir a las visitassi no tienen "CUIDADO CON EL PERRO".
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
PARA LAS NOCHES LOCASel calor
la piel
el polvo
las moscas:la canción del verano
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
KILÓMETRO CEROvoces en la calle
en las esquinas de Sol
limpiabotas y loterosen la sombra
turistas
a su sombra
cuatreros
—birlibirloque de carteras—paralelepípedos rojos numerados:
veinte
cinco
cincuenta y dosorden azul a golpe de silbato
el tío que viene del Sur
observa desde su atalaya apuntaladalos frutos de Richmond en oferta
sólo doscientas, manvariación derecha:
¡cuántosparaguas!variación izquierda:
¡quézapatos!madroños presos
islas en el mar adoquinadoy grandes dientes blancos
y el aroma aún fresco de otra tierra© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
ELEMENTOS INDISPENSABLESLa ingenuidad duerme
junto a un vaso de agua y a un oso de pelucherecogida
en un pijama azul de la talla siete.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
EL BUEN SAMARITANOEn todas las casas que conozco, que he habitado,
hay almas muertas tendidas al sol, como lagartos,
y ropa blanca recién planchada en los armarios.La atmósfera, herida por el rayo, cobra vida,
se puebla de espíritus, luciérnagas doradas
que susurran nombres, fechas, lugares.
Me falta
alguna pieza de este puzzle. La busco arriba,
en el cuarto trastero, y no encuentro sino polvo,
desechos arrumbados en perfecto desorden,
olvidados rehenes de otro tiempo.
Bajo al sótano,
alumbro su geografía glacial y las montañas
de papel amarillento. Las ratas
han establecido aquí su reino, soberanas,
ciegas ratas amantes de los clásicos.La casa es un animal herido, agonizante,
un dinosaurio asmático ahogado en las cenizas
del incendio que destruye al mundo cada tarde.Miro mis manos: el tiempo no perdona, labra
la piel con precisión milimétrica, modela
el cauce de los ríos, torna azul la sangre roja.Sé que las piezas que completarán mi historia
deben aportarlas otros. Tal vez sean mis hijos,
o los hijos de mis hijos, o un desconocido
buen samaritano.
Alguien apagará la luz
y yo no podré verlo.
Seré nada.© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
INVENCIÓN DE DIOS
DESPUÉS DE LA TORMENTAEl primer hombre está ahí,
en el miedo irracional a la tormenta,
en la frontera vegetal que se recorta un instante,
en el silencio oscuro que precede al trueno.Está ahí, inmóvil, hipnotizado por la sierpe
que dibuja nubes sobre el encerado negro.
Ahí, junto a la entrada de su cueva,
el primer hombre contempla absorto el holocausto
del polvo y del silencio.Aún no lo sabe, pero sus ojos,
mañana,
inventarán un dios azul y a su medida.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
ILUSIÓN ÓPTICA DE UN MIOPEHuye de la luz y por las noches me visita
algunas veces, cuando el sueño lacra mis párpados
para que no se escapen los fantasmas que me viven
y contraiga fuera un cáncer de cordura.Es la isla improbable de Crusoe, el Manhattan bélico
que hiere las entrañas esponjosas de las nubes.
Por las calles áureas del verano, es la palabra,
y es también el silencio herrumbroso de los muertos,
y tela de araña y pozo insondable y un pañuelo blanco
suspendido frente a los ojos del alma.Con la fértil demesura del vino, es una ola
gigante, una fuerza que se abate sobre el muelle
disipando el reflejo oloroso de los barcos.
El campo de batalla, cualquier tarde lluviosa
del otoño, una plaza sembrada de palomas,
la luz de entonces fosilizada en la retina.Y pasa el tiempo.
Después, llegará la calma, el álbum de las fotos,
la colonización del los líquenes y el musgo.Todo eso es, pero no es nada.
Todo o nada.
Dos líneas paralelas
que convergen y jamás se tocan.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
PIRATA EMÉRITOYa casi en los cuarenta
y aún no comencé el diario que me salve
del fuego profiláctico.He plantado un árbol,
he tenido hijos con una mujer espléndida
que me comprende mejor cuando soy otro.He andado demasiados pocos caminos,
y de éstos,
los más no me llevaron a parte alguna.El polvo que acumulan mis zapatos
es polvo común
mixturado con esporas, ácaros y agua.Aún no sé de dónde vengo.
Menos aún a dónde iré.
Y temo que me quedaré sin las respuestas
por no haber planteado a tiempo las preguntas.Ya casi en los cuarenta.
Qué pocas son las playas que merecen
la incursión de la armada bucanera.© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
FANTASMAS
(EN EL ESTANQUE DE EL RETIRO)Vio pasar un ave enorme, una blanca gaviota,
y después, otro pájaro más pequeño y frágil,
rendido a la voluntad caprichosa del viento.
Más tarde descubrió que no era el único pasajero
de aquel viaje.
Las manos en los bolsillos,
las solapas del gabán subidas
engañando al frío sin lograrlo.
El helor estaba fuera,
no en el agua quieta del estanque.
Caminó hacia el oeste
persiguiedo la luz en retirada, perseguido
por el ciprés desmochado de su sombra.
El viento regreso de la aventura, pero
el pájaro pequeño ya no estaba.
Y el hombre del sombrero
prosiguió su camino hacia el poniente.
Se extravió en un bisque inanimado y nunca más
vio volar a las gaviotas,
esas aves que acostumbran saciar su hambre
en la mirada acuosa del ahogado.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
CON LAS CARTAS MARCADASPuertas abiertas ¿para quién?
¿Acaso es mejor celebrar huidas
que sentarse a esperar?
¿Vendrán por mí tus ojos, serán
como aquellos otros que viera ante el espejo
un poeta cansado de saberse
preludio de la nada?
El esfuerzo no merece recompensa.
No hay engaño:
sólo es una cuestión de tiempo
integrarse
derivar
tomar atajos y volver sobre las huellas antiguas
más viejos
heridos
perfectamente decepcionados.Desintegrarse al fin y penetrar
los últimos misterios,
con la cabeza alta y los pies encallecidos.No hay engaño.
Se acabaron los temas universales.
Triunfó la costumbre.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
EL PÁJARO DE MÁRMOLDe humo y de ceniza.
No cabe otra substancia.
Ni la piedra que ancla
ni el agua que limpia.
De humo y de ceniza
y, a veces,
llega un viento feroz que los dispersa.Ya nada queda que nos una
a la imagen atrapada en el espejo,
tan absurda y quietacomo un pájaro de mármol.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
MUDANZASuspiro.
Deberíamos de hacer algunos cambios.
Trasladar de sitio los silencios,
recomponer
la figura incompleta que el espejo nos devuelve:esa imagen fragmentaria y de derrota
con un cierto olor a besos caducados.
© Arturo Ledrado
Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
HILO DE PLATALa tarde se demora
a ritmo de película francesa.
Un silencio líquido impregna las paredes
y el café de mi taza
no evoca paraísos.
Afuera
cae la nieve.El amoroso desvelo por tu ausencia
deviene síndrome:
me gustaría morir hoy de sobredosis
prendido de tus labios y tu risa.
Mas espero en vano una llamada
que no llega.El soliloquio de la araña se transforma
en laberinto mortal para su presa.
EL PRECIO DE LAS COSAS
La colonización del abandono
arruinará los muros de esta casa.
No será pronto ni tarde. Será
a su justo tiempo, cuando la lluvia
apague el rescoldo de una hoguera
que ardió para señal de navegantes.
El tiempo es substancia maleable;
se trabaja con el yunque y el martillo,
pero es también la línea que conecta
los paréntesis que enmarcan un sueño:
morir es despertar a lo secreto,
recobrar la eternidad que nos aguarda
más allá de la luz y de la sombra.
La hiedra abrirá postigos, las vigas
cederán a la carcoma, el viento
esparcirá las pavesas, la nieve
azuleará sobre el tejado: todo
el edificio sufrirá el rigor
del abandono.
La mirada esquiva
del caminante sorteará los muros
de la casa.
Asusta ser consciente
del precio ineludible de estar vivo.
CUADERNO DE CAMPO
Las calles de Madrid sirven de nido.
Una marejada de aves transeúntes
coloniza los tejados, acampa
bajo la protección de las estatuas,
dibuja círculos en las plazuelas.
El canto de esas aves es distinto.
A veces sobran notas, otras faltan,
y los acentos engañan al oído
que pretende atraparlos en sus redes.
Son pájaros oscuros, de alas largas,
curtidos por la sal de los océanos
surcados en la noche primitiva,
la noche del sudor, la angustia, el miedo.
Las calles de Madrid son mentirosas:
detrás de los cristales se acumulan
inalcanzables sueños bajo llave,
vedados para el pájaro extranjero.
Pasó el tiempo de la siega. Los campos
como vientres estériles. El frío
golpea con dureza. La nieve reina,
y amenaza con engullirlo todo.
Madrid. Estación término.
Un nido
abandonado en lo alto de un madroño.
© Arturo Ledrado. Arqueología submarina, Madrid: Textos Amarillos, 2000
