Lo bueno, lo mejor de la monarquía, y no me abstengo de reconocerlo, es el roscón de reyes, y aunque sólo sea por la devoción a este manjar, lanzo aquí un grito ¡Vivan los reyes si vienen con roscón! Jamás presidentes de república, jefes de gobierno, plenipontenciarios, papas y otras jerarquías han tenido tan feliz idea y, además, reconoczco que roscon de presidentes-de-república o roscon de jefes-de-gobierno suena bastante peor que roscón de reyes. Lo de roscón de papas tendría un pase, sobre todo en época de crísis, pero tampoco lo veo comercial.
Dejemos pues las cosas como están y, como decía al principio, si algo bueno tiene la monarquía es el roscón, ya sea relleno de nata o tal cual sale del horno pastelero.