No hace muchos meses, justo antes del parón de esta bitácora, se mencionaba aquí el nombre ciéntifico del sapo corredor (Bufo calamita), y el riesgo que corrían algunas bien nutridas colonias de este batracio por estar situadas cerca de donde iba a construirse la tercera estación de nuestro casi-metro. Aunque entonces no lo mencioné, de las charcas donde vivían los sapos, una, la más asilvestrada, de planta circular y aguas bastante limpias, era el manantial Capanegra, tan afamado en sus buenos tiempos como el de Carabaña. Pasados diez meses, donde hubo charcas y sapos, hay ahora viales y terrenos listos para la construcción de más viviendas.
Los conocedores de Jacktown saben que, pese a su árida apariencia, en esta región del sureste madrileño se acumulan los humedales. Aunque prácticamente todas las lagunas deben su naturaleza a la intervención del hombre (graveras junto al Jarama y al Manzanares, sobre todo), lo cierto es que en estas zonas anegadas encuentran refugio, sustento y condiciones para la perpetuación un buen número de especies animales, desde mamíferos y aves hasta insectos y arácnidos, pasando por los batracios.
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